lunes, 22 de abril de 2019

precariedad laboral


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https://www.publico.es/commons/img/tjt/icon.svgEmpleo precario Aumenta en el sector público: uno de cada cuatro puestos es temporal 

Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa, cada vez esta más cerca de las cifras de la empresa privada, que se sitúa en el 28,3%, frente al 26,3% de los trabajos de la administración. 

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El 26,3% de los empleados públicos tienen un contrato temporal, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa. Según ha adelantado el diario El Nuevo Lunes, el Gobierno del PP de Mariano Rajoy llegó a un acuerdo con los sindicatos en 2017 y 2018 para disminuir esta tasa hasta el 8%. En cambio, se ha disparado hasta casi alcanzar el porcentaje de las empresas privadas, que está en un 28,3%. De este modo se aleja del objetivo y, con la referencia del año 2020, da pasos atrás. 

La precariedad del sector público comenzó a finales de 2012. En el último trimestre el número de empleados públicos con un contrato temporal pasó de 590.000 a 842.000, es decir, creció en 250.000 personas. En ese momento se perdieron 70.000 empleos fijos

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En 2015 los datos se dispararon y, tras el cambio de legislatura, algunos de los gobiernos autonómicos trabajaron para resucitar los servicios públicos, especialmente en los sectores más perjudicados, que fueron la Educación y la Sanidad. Así, cuatro de cada cinco empleos de los casi 250.000 que la administración recuperó en ese tiempo, fueron eventuales. Y en la actualidad continúan igual. 

Aseguran los expertos, en declaraciones al citado medio, que la situación de precariedad en el sector público está relacionada con los límites al porcentaje de reposición impuesto en 2012, límite a pesar del cual las comunidades debían de seguir prestando los servicios básicos a los ciudadanos. "Y cumplían contratando interinos y eventuales que encadenaban contrato tras contrato en plazas consideradas como necesarias y que, por lo tanto, deberían de haber salido a concurso", señalan fuentes sindicales a El Nuevo Lunes

Desde entonces la situación ha empeorado y lo demuestran los datos de la EPA. A finales de 2018 en el sector público había 23.100 empleados temporales con contratos de menos de un mes,198.400 con contratos de menos de un año y 124.000 de entre uno y dos años. Solo 103.500 superaban ese periodo de tiempo.

El sector de la salud es en el que más crece el empleo eventual en los trabajadores públicos, en las autonomías oscila entre el 34% y el 41%. Destaca Canarias, comunidad que se sitúa en la cabeza de lista con un 61%.

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lunes, 8 de abril de 2019

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Ley Orgánica 2/2012 de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera1.

sobre la Ley Orgánica 2/2012. El final de cualquier soberanía y el arma de destrucción masiva de los servicios públicos
El 30 de abril de 2012 se publicó en el BOE la
 
1. Fundamentos
Desde la primera línea del Preámbulo y a lo largo de su desarrollo, la Ley 2/2012 en repetidas ocasiones reclama, casi con ampulosidad sus fuentes de derecho: “La estabilidad presupuestaria, consagradaconstitucionalmente…”. El único fundamente jurídico de esta Ley es el nuevo artículo 135 de la Constitución Española. La “consagración” se produjo hace dos años, el 30 de agosto de 2011, conducida por el Gobierno Zapatero – no ya sin referéndum – sino sin que mediara debate social alguno, y con un apoyo parlamentario mucho menor que el que tuvo la Constitución de 1978
 
1.1. Artículo 135 de la Constitución Española
La reforma del artículo 135 de la Constitución Española2 cuya aplicación práctica tiene consecuencias semejantes a las de un golpe de estado, fue sancionada con el voto de PP, PSOE y UPN. Los grupos de la izquierda se ausentaron y PNV y CiU, presentes en la cámara, no votaron.
El nuevo texto, como es sabido, establece que: la “>Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta”3. Además exige a todas las administraciones públicas someter su déficit estructural y su deuda pública a los límites fijados por la Unión Europea. Además establece que: “>Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta “.
 
1.2. Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (TSCG)
Curiosamente, la verdadera decisión política que pone en marcha, tanto el nuevo artículo 135 de la Constitución, como la Ley 2/2012, no es la voluntad de la mayoría parlamentaria que la vota, sino el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (TSCG)4 de 2 de marzo de 2012. El TSCG obliga a “las partes contratantes”, los estados miembros de la UE cuya moneda es el euro, a introducir la “regla del equilibrio presupuestario”, incluidas medidas correctoras “automáticas y permanente” en caso de incumplimiento y las correspondientes multas coercitivas al Estado miembro que incumpliere alguno de sus preceptos.
El Tratado se refiere también a: “la obligación de las Partes Contratantes de transponer la «regla de equilibrio presupuestario» en sus ordenamientos jurídicos nacionales, mediante disposiciones vinculantes, permanentes y preferentemente de rango constitucional”.
Por primera vez en un Tratado de la UE se prescinde de la necesaria unanimidad. La pérdida de legitimidad democrática se ha impuesto como mal menor tras el fracaso de la Constitución Europea. Para su entrada en vigor se requiere la convalidación parlamentaria de 12 de los 17 miembros cuya moneda es el euro, prescindiendo de los otros10, por lo que su viabilidad depende de que el proceso de ratificación sea rápido en el mayor número de Estados posible.
Teniendo en cuenta que el TSCG es del 2 marzo de 2012, es evidente que la reforma constitucional plasma con nueve meses de antelación, y en el marco legal más alto, una obligación que aún no había contraído.
 
2. Tramitación parlamentaria de la Ley 2/2012 de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera.
 
Para rematar el patético vodevil de extorsión y sojuzgamiento de cualquier resto de soberanía, el Proyecto de Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria, que supuestamente obedece el mandato del nuevo artículo 135 de la Constitución y “da cumplimiento al Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión económica y Monetaria, de 2 de marzo de 2012…”, tiene los siguientes plazos de tramitación:
 
  • Se aprueba en el Consejo de Ministros de día 2 de marzo, tras los correspondientes informes como el del Consejo de estado, el mismo día de la firma del TSCG, del que supuestamente emanaba.
  • Es remitido por el Gobierno al Congreso5, solicitando el procedimiento de urgencia, al día siguiente de la firma del TSCG.
 
El procedimiento absolutamente servil por el que se establece el mecanismo más férreo para impedir el ejercicio de la soberanía política en los gobiernos de todos los niveles del Estado pone de manifiesto la jerarquización militar con la que los ejecutivos y los grupos parlamentarios que representan a la burguesía implementan sus órdenes y sitúa claramente a la UE en el nivel máximo del escalafón. Y la confirmación de la desaparición de cualquier vestigio de democracia.
La Ley 2/2012 fue votada por PP, CiU, UPyD, Foro y UPN, en total 192 votos, superando apenas la mayoría absoluta de los diputados, requerida por su carácter de Ley Orgánica.
El PSOE, a pesar de que la Ley de Estabilidad Presupuestaria desarrolla el artº 135 de la CE, propuesto por su Gobierno y votado por su Grupo Parlamentario, tras intentarse in extremis un acuerdo con el PP, interrumpiendo para ello el Pleno del Congreso, votó en contra de la Ley porque defendía que el tope máximo del déficit estructural fuese del 0,4% del PIB6, frente al 0% que finalmente se aprobó.
Para rizar el rizo de las florituras parlamentarias y profundizar el lodazal de confusión y mentiras en el que se arrastra la política institucional, el TSCG – votado por el Congreso el 21 de junio de 2012 – recibe el apoyo de PP, PSOE, PNV, CiU, CC y UPyD. La actitud incoherente de grupos como PSOE, PNV y CiU debe situarse a medio camino entre el papanatismo europeísta y el más descarado oportunismo para sustentar una labor de oposición al PP cada día menos creíble.
Los partidos de izquierda que votaron en contra de ambos proyectos se han limitado a los debates, declaraciones de prensa y votaciones parlamentarias, sin que hayan dado ningún paso explicar al pueblo trabajador la enorme trascendencia de la nueva Ley, ni mucho menos para promover plataformas de movilización para exigir la derogación de ésta.
 
3. Contenido de la Ley 2/2012
 
La Ley es de aplicación a todas las Administraciones Públicas: Estado, Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales y Seguridad Social. Artº 1.
Establece la obligatoriedad para todas ellas que el llamado déficit estructural (sustancialmente el gasto en servicios públicos) sea igual a cero o tenga superávit en 2020, situación que deberá ser mantenida a perpetuidad.
El nivel de deuda pública en todas la Administraciones Públicas no podrá ser superior al 60% del PIB. En 2013 supera el 92%. Este 60% del PIB a nivel se distribuye así: 44% Administración Central, 13% de su PIB para el conjunto de las CC.AA y 3% para el conjunto de las Corporaciones Locales (Artº 13).
Conseguir un déficit estructural cero o el superávit en una situación marcada por la caída progresiva y de gran envergadura de los ingresos de las administraciones a todos los niveles, por un lado como consecuencia de la caída sin final previsible de la actividad económica, y por el otro, y sobre todo, porque no hay la menor voluntad política de actuar, ni contra la evasión de capitales, ni contra el fraude fiscal, ni mucho menos de incrementar la tributación de grandes fortunas y empresas.
Si se tiene en cuenta que el déficit estructural7 fue del 5,9% en 2012, reducirlo a cero en 2020, o en 2018 como ha anunciado el gobierno, y en la situación fiscal descrita supone reducir drásticamente el gasto público e incrementar de forma sistemática, permanente y demoledora el ataque a la sanidad, la educación, los servicios sociales y las pensiones.
Pero, además en el caso hipotético de que alguna administración obtuviera ingresos superiores a los previstos, la Ley mandata que no se destinen a financiar nuevos gastos, sino que “se destinarán íntegramente a reducir el nivel de deuda pública”(Artº 12.5).
Las únicas excepciones las concreta el artículo 11.3: las Administraciones Públicas sólo podrán “incurrir” [el término incurrir significa c>aer en una acción merecedora de castigo o corrección] en déficit estructural en caso de catástrofes naturales, recesión económica grave o situaciones de emergencia. Aún así “Esta desviación temporal no puede poner en peligro la sostenibilidad fiscal a medio plazo”
 
Se establecen exhaustivos mecanismos de control del cumplimiento de los objetivos. Si se detectan desviaciones que pudieran llevar a incumplimientos se introducen procedimientos preventivos y de alerta temprana que obligan a la adopción de medidas para reconducir la situación. Por ejemplo, si el volumen de deuda pública alcanza el 95% del límite del 60%, las únicas operaciones permitidas a la Administración correspondiente serán las de tesorería (Artº 18.2)
Si el incumplimiento finalmente se produce, todas las operaciones de endeudamiento de la Comunidad Autónoma o el Ayuntamiento precisarán autorización del Estado (Art. 20) Además, entre otras medidas, se obliga a la elaboración de un Plan Económico Financiero para cumplir los objetivos en el plazo de un año.(Art. 21)
En el caso de incumplimiento, de las medidas correctivas se pasa a las coercitivas.
Si la Administración en cuestión no presenta, o se incumple, el Plan Económico-Financiero la Administración superior correspondiente le anula la disponibilidad de créditos. Así mismo, el Estado puede ejercer competencias normativas atribuidas a las CC.AA. en relación con determinados tributos (Art. 25.1.a).
La Administración incumplidora deberá “constituir un depósito con intereses en el Banco de España equivalente al 0,2% del PIB nominal de su término municipal o autonómico. Dicho depósito se convertirá en multa si persiste el incumplimiento durante más de 6 meses (Art. 25.1.b)
Si la rebeldía del gobierno correspondiente persiste, se pasa directamente a mayores: “En caso de no atenderse el requerimiento, el Gobierno, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, adoptará las medidas necesarias para obligar a la Comunidad Autónoma a su ejecución forzosa. Para la ejecución de las medidas el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de la Comunidad Autónoma” (Art. 26.1). Es decir, la Comunidad Autónoma queda intervenida por el Gobierno del Estado.
Si el rebelde es un Ayuntamiento, quien debe adoptar “las medidas necesarias para obligar a la Corporación Local al cumplimiento forzoso de las medidas contenidas en el requerimiento”, es el Gobierno Autonómico. Si ésta no lo hiciera, “En el caso de que la Comunidad Autónoma que tenga atribuida la tutela financiera no adoptase las medidas contempladas en este apartado, el Gobierno requerirá su cumplimiento por el procedimiento contemplado en el apartado 1” (Art. 26.2) Es decir, el Gobierno del Estado interviene al Gobierno Autonómico.
En el caso de los gobiernos municipales que persistan, erre que erre, en anteponer los intereses de la ciudadanía al orden establecido, léase el incumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria o de deuda pública, “podrá considerarse como gestión gravemente dañosa para los intereses generales, y podrá procederse a la disolución de los órganos de la Corporación Local incumplidora…” (Art. 26.3). Se aplicaría el artículo 61 de la Ley de Bases de Régimen Local, que fue concebido como legislación antiterrorista para disolver los ayuntamientos gobernados por la izquierda abertzale y que, como advertimos entonces, ahora se aplica a los gobiernos municipales que incumplan los mandatos del gran capital, encarnados en la UE y establecidos en el TSCG.
El citado artículo 61 dice así8:
1. El Consejo de Ministros, a iniciativa propia y con conocimiento del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma correspondiente o a solicitud de éste y, en todo caso, previo acuerdo favorable del Senado, podrá proceder, mediante Real Decreto, a la disolución de los órganos de las corporaciones locales en el supuesto de gestión gravemente dañosa para los intereses generales que suponga incumplimiento de sus obligaciones constitucionales.
2. Se considerarán, en todo caso, decisiones gravemente dañosas para los intereses generales en los términos previstos en el apartado anterior, los acuerdos o actuaciones de los órganos de las corporaciones locales que den cobertura o apoyo, expreso o tácito, de forma reiterada y grave, al terrorismo o a quienes participen en su ejecución, lo enaltezcan o
justifiquen, y los que menosprecien o humillen a las víctimas o a sus familiares.
Finalmente, el último artículo, el 32, cierra cualquier posibilidad de mejora de los servicios públicos, aún en el improbable caso de que la liquidación presupuestaria de la administración correspondiente se situara en superávit: todo debe ir a reducir la deuda.
La disposición transitoria primera precisa cómo debe hacerse:
a) Para cumplir el objetivo de deuda pública (60% PIB). Se deberán cumplir, entre otros, los siguientes requisitos:
1. Los “empleos no financieros de cada Administración” [léase salarios empleados públicos y prestaciones sociales] no podrá superar la tasa de crecimiento real del PIB.
2. Si la economía tuviera una tasa de crecimiento real de más de un 2%, la ratio de deuda pública se reducirá, al menos, en 2% del PIB. Es decir, todo el hipotético crecimiento va de forma indefinida a los bancos.
b) Para cumplir el objetivo de déficit estructural. Debe reducirse, al menos, a un ritmo del 0,8% anual [8.000 millones de euros adicionales cada año, para el PIB actual].
La disposición final primera señala como única fuente de competencias para esta Ley, el artículo 135 de la Constitución y la disposición adicional tercera regula la impugnación ante el Tribunal Constitucional de las normas, actos o resoluciones “de cualquier órgano de las CC.AA. [con o sin fuerza de Ley] que vulneren los principios establecidos en el artículo 135 de la Constitución y desarrollados en la presente Ley”.
fuente: Red Roja

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Salud Mental, lucha de clases.

Salud Mental, lucha de clases.
La mejora de la medicina alargará la vida humana, pero la mejora de las condiciones sociales permitirá lograr ese fin más rápidamente y con mayor éxito… La receta se puede resumir así: democracia plena y sin restricciones”,
RUDOLF VIRCHOW
 
Virchow, el autor de esa cita, no fue ningún militante de la izquierda revolucionaria, sino un científico, responsable entre otras cosas del concepto de proceso patológico que se emplea hoy en día. En su práctica profesional defendió firmemente la existencia de una estrecha relación entre el proceso salud-enfermedad y las condiciones económicas y sociales, afirmando que “la política es medicina a gran escala”.
No se puede negar la brutal ofensiva del capitalismo sobre el derecho a la salud, especialmente en estos tiempos. El proceso de degeneración y privatización de la sanidad pública es parte de un proceso más amplio de deterioro de las condiciones de salud y vida, como consecuencia del paro y miseria masivos, que son resultado del monstruoso saqueo de la oligarquía (especialmente financiera) sobre el pueblo trabajador. Es cierto que el gobierno del PP representa ahora el papel de verdugo de todos nuestros derechos sociales, pero es imprescindible tener en cuenta que el proceso de desintegración de la sanidad pública comienza más atrás: de la mano del PP, pero también del PSOE y de las derechas nacionalistas, con la aprobación de la Ley 15/97, la bisagra legal que permite la oleada de privatizaciones que sacude nuestros derechos fundamentales. Por un lado, se pasa a manos privadas todo lo que sea rentable y, por otro, se deteriora lo más posible la sanidad pública, sobre todo tras la Reforma Constitucional promovida por el PSOE y apoyada por el PP y las derechas nacionalistas, por la cual se establece la “prioridad absoluta del pago de la deuda” por encima de cualquier otra necesidad. Esto revela que la cuestión fundamental no es el partido que gobierne, sino si el Estado sirve a la minoría que tiene el poder económico o a la amplia mayoría popular y, sobre todo, si el sistema socioeconómico está construido para beneficio de unos pocos o planificado para cubrir todas las necesidades sociales.
El proyecto para una nueva ley del aborto, que pretende volver a una fórmula de “supuestos”, sólo es otra faceta del mismo proceso de destrucción de los derechos sociales conquistados por las luchas de aquellos y aquellas que nos precedieron. Con este proyecto de ley se pretende volver al pasado, un pasado más oscuro en el que el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos se “clinicaliza”, arrastrando su dignidad y la dignidad profesional de las trabajadoras y trabajadores de la salud mental que son obligados a adoptar un papel de “juez” que no les corresponde. Como bien refleja el último número de la revista de la Asociación Madrileña de Salud Mental, esta dignidad profesional queda aún más vulnerada, dado que este personal sanitario avalará la posibilidad de una práctica que sólo podrá ser realizada en la sanidad privada.
El proyecto de ley de aborto y el intento por parte del Estado de recuperar el concepto de “peligrosidad social”, aunque son temas de vibrante actualidad, no son nada nuevo en el panorama de la lucha de clases. El intento por parte del poder establecido de controlar reivindicaciones sociales y políticas haciéndolas pasar por el aro de la salud mental es un viejo truco que ya pudimos ver en los años de posguerra de la mano del psiquiatra fascista Vallejo Nágera. Este personaje, buen ejemplo de que el campo de la salud -al igual que cualquier otra disciplina- está atravesado por cuestiones políticas y al servicio del Estado, teorizaba sobre la posibilidad de que las convicciones de izquierdas estuviesen causadas por una malformación orgánica o disfunción constitucional, además de considerar que las mujeres políticamente comprometidas o simplemente insumisas sufrían un tipo de retraso mental.
Este mismo tipo de control a través de la salud mental, aunque más sutil e incluso invisible para la gran mayoría de pacientes y profesionales, podemos observarlo en la práctica clínica diaria. Cualquier estadística de estos últimos tiempos o de otra de las crisis cíclicas del capitalismo, muestra que a medida que empeoran las condiciones de vida de la amplia mayoría trabajadora (cuatro millones de parados sin ningún tipo de subsidio, desempleo juvenil por las nubes, hipotecas imposibles de pagar que llevan al drama del desahucio), aumenta el número de trastornos mentales registrados. Entre estos trastornos, los casos de depresión y suicidio son los más llamativos: su origen es claramente social, pero su “solución” es de tipo individual. Los elementos que son la base del trastorno (los problemas sociales y económicos) son considerados como inmutables y el tratamiento pasa, cada vez más, por la administración de psicofármacos. ¿Qué ocurriría si la “solución” para este tipo de problemas en lugar de centrarse en tratamientos individuales y medicalizados, fuese una solución de tipo colectivo que pasase por la lucha social?
Desde siempre nos han estado bombardeando con su ideología, desde sus medios de comunicación, sus institutos, sus universidades… Una ideología que nos intenta convencer de lo absurdo: de que las cosas no se pueden cambiar, de que nuestras luchas (y por tanto nosotros y nosotras) no tienen conexión entre sí, y de que todo proceso sigue un desarrollo progresivo y lineal.
Todo es FALSO.
Nada es estático o inmutable. Todo lo contrario: las cosas de nuestro alrededor son dinámicas y están en continuo desarrollo, algo especialmente importante en el caso de los problemas sociales y que lleva a la conclusión de que es posible forjar alternativas, construir una voluntad colectiva que cambie el curso de los acontecimientos (aunque lo intenten impedir por todos sus medios).
Todo está interrelacionado. Las luchas están actualmente aisladas o, en el mejor de los casos, débilmente conectadas. Las Mareas (mareadas) Verde y Blanca no hacen mucho más aparte de gastar sus recursos humanos sin mucha eficacia, y en el centro de este problema está el hecho de que ambas luchas se siguen viendo como dos elementos separados, en lugar de verse como partes que componen algo más grande. La lucha contra la privatización de los servicios públicos y contra los recortes en derechos sociales tampoco es diferente de la lucha contra los desahucios, un problema terrible que está causando y causará cada vez más muertes, siendo el Estado español (y el sistema capitalista al que sirve) culpable de asesinato social. Todas las luchas sectoriales o locales (contra la LOMCE, contra la privatización de la Sanidad y la ley 15/97, contra Eurovegas…) son facetas de la misma gran batalla: la que el pueblo trabajador libra contra el sistema que nos explota y el Estado que nos oprime. La creación de una asamblea en un centro de estudios o centro sanitario, aunque sea modesta en cuanto a número, es más positiva que un millar de asistentes adicionales a la próxima convocatoria-procesión de las Mareas. Si somos capaces de conseguir que las diferentes formas de auto-organización de trabajadores y trabajadoras, estudiantes, o personas afectadas (pacientes, familiares), se coordinen de forma efectiva para la lucha, habremos conseguido más de lo que ninguna Marea logrará nunca.
Más allá de las fronteras legales del Estado español, la lucha sigue siendo una misma, dado que la crisis estructural del capitalismo (y por tanto la ofensiva que lanza contra los y las trabajadoras) es de escala mundial: a finales de Abril, la Policía entraba en las Facultades del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense para reprimir a estudiantes que ejercían su legítimo derecho a huelga; paralelamente, en Buenos Aires, los antidisturbios cargaban para disolver la protesta de profesionales, pacientes y familiares en el hospital psiquiátrico Borda con el saldo de diecisiete heridos.
Incluso el proyecto de la ley del aborto y la Reforma Laboral (y sus predecesoras) obedecen al mismo objetivo: afianzar ante la crisis los pilares de opresión de clase y opresión patriarcal que sustentan el sistema capitalista.
Todo desarrollo nace del conflicto. La falsedad del “progreso” y del desarrollo lineal de la Historia (según el cual cuanto más reciente, mejor) es evidente cuando abrimos los ojos y vemos la que se nos viene encima: una norma que legaliza de nuevo la total tutela estatal sobre los cuerpos de las mujeres y que nos traslada treinta años atrás, el concepto de peligrosidad social de la dictadura franquista, condiciones laborales cada vez más parecidas a las que había a principios del siglo XX… El progreso no existe, todo es un tira y afloja: la lucha de clases. Las luchas del pasado conquistaron nuestros derechos, y la lucha (o ausencia de lucha) del presente decidirá nuestro destino.
El capitalismo es una patología socioeconómica que chorrea hacia abajo y nos destruye, por lo tanto, la cura estará en una vuelta en orden: en cambiar de sistema.
Todas las luchas son la misma lucha.
 
Y la lucha es el único camino.

frutas y verduras de temporada Abril

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viernes, 5 de abril de 2019

HOY ENTRA EN VIGOR EL NUEVO PERMISO DE PATERNIDAD


HOY ENTRA EN VIGOR EL NUEVO PERMISO DE PATERNIDAD

El Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación, será convalidado este miércoles por la Diputación Permanente del Congreso.

La ampliación a ocho semanas de los permisos por paternidad entrarán en vigor este lunes, 1 de abril, y será efectiva para todos los nacimientos que se produzcan desde esa fecha, tal y como se recoge en el Real Decreto-ley de medidas urgentes para la garantía de la igualdad de trato y oportunidades en el empleo y la ocupación aprobado por el Gobierno recientemente.

De este modo, los progenitores distintos de la madre biológica de todos los bebés nacidos a partir de este lunes disfrutarán de ocho semanas de permiso, frente a las cinco semanas que tenían desde verano de 2018.

8 semanas en 2018

Las dos primeras semanas del permiso deberán disfrutarse de forma ininterrumpida tras el parto. Las seis semanas restantes podrán ser de disfrute interrumpido y ejercitarse desde la finalización del descanso obligatorio posterior al parto hasta que el hijo o la hija cumplan doce meses.

Intransferible

Este permiso, retribuido al 100%, será intransferible, por lo que si el padre no lo disfruta, no lo podrá ceder a la madre.

12 Semanas en 2020

lunes, 1 de abril de 2019

¿Simple desaceleración del crecimiento o nueva recesión en 2019?

Gabriel Flores

¿Simple desaceleración del crecimiento o nueva recesión en 2019?



nuevatribuna.es, 3 de enero de 2019.



El retroceso de las cotizaciones y el aumento de la volatilidad de

los mercados de acciones son inequívocos e intensos.

Los principales índices bursátiles de todo el mundo han sufrido en la segunda mitad de

2018 caídas muy importantes en medio de una volatilidad y un nerviosismo crecientes

de los mercados. ¿Qué significa ese retroceso? ¿Tiene algo que ver con la economía

productiva o real? ¿Podría ser un indicador adelantado de una nueva recesión capaz de

volver a destruir empleos, hundir los ingresos del sector público, desbaratar tejido

empresarial y menguar la capacidad adquisitiva de la mayoría social? ¿Vamos camino

de un nuevo desastre económico o hay herramientas políticas y consensos suficientes

para lograr un aterrizaje suave de la economía mundial en forma de paulatina

desaceleración del crecimiento?

Veamos, en primer lugar, una muestra del tsunami bursátil ocurrido en 2018.
*Pérdida del valor de cotización al cierre de la última sesión del año 2018 respecto a la última

cotización de 2017. **Pérdidas en el último trimestre del año 2018 (31 de diciembre o última sesión de

2018 respecto al 1 de octubre). Fuente: Elaboración propia con los datos de cotización de los diferentes

Índices.


El retroceso de las cotizaciones y el aumento de la volatilidad de los mercados de

acciones son inequívocos e intensos, muy concentrados entre agosto y diciembre en el

caso europeo o en el último trimestre, en EEUU.

Las causas, muchas y diversas, están relativamente claras y pueden resumirse en cinco

factores que provocan el nerviosismo y el miedo de ahorradores e inversores: retroceso

y fuertes tensiones proteccionistas en el comercio mundial; bajas tasas de paro que
reducen las posibilidades futuras de expansión y aproximan el crecimiento real del PIB


2
al crecimiento potencial (estimado en un 2% anual en EEUU o algo menos en el caso de

la eurozona); aumento de las tasas de interés con el abandono de las políticas

monetarias expansionistas; caída por saturación, tras varios años de fuerte crecimiento,

de los proyectos de inversión productiva, las carteras de pedidos de las empresas y la

demanda de vivienda, automóviles y bienes duraderos; crisis de representación política,

problemas de estabilidad sociopolítica y dificultades de gestión y liderazgo para afrontar

los graves problemas globales que están pendientes de resolver y sobre los que no

existen consensos mínimos ni voluntad, especialmente por parte de EEUU, para

negociarlos de forma multilateral.
En el caso de Europa y la eurozona hay que sumar las dificultades para encontrar una

solución negociada al Brexit que resulte satisfactoria para ambas partes, el conflicto


abierto entre el gobierno de Italia y la Comisión Europea a propósito de la senda de
reducción del déficit público italiano y el ascenso generalizado de la extrema derecha

xenófoba y euroescéptica en un año de elecciones al Parlamento Europeo que coinciden


con el debilitamiento político de los dos principales líderes políticos, Macron y Merkel,

que mostraban algún tipo de voluntad y detentaban poder suficiente para impulsar

reformas europeístas imprescindibles. Tal cúmulo de dificultades ha hecho aumentar de

nuevo las expectativas de resquebrajamiento de la eurozona y traban las tareas de

mitigación de las políticas de austeridad y de avance en los cambios institucionales que

son necesarios para que la moneda única no genere más problemas de los que puede

contribuir a resolver.

Las dificultades al analizar la evolución de las bolsas mundiales no residen tanto en

identificar las causas del fuerte retroceso de las cotizaciones bursátiles como en

comprender la naturaleza y la dinámica de su caída para que autoridades e instituciones

con capacidad de decisión puedan intentar evitar lo peor: que la desaceleración en curso

del crecimiento económico no desemboque en una nueva crisis global y en una nueva

recesión en la eurozona. Pero, en gran parte, se trata de un problema irresoluble, en el

sentido de que no hay ninguna base científica para hacer previsiones o, lo que es lo

mismo, para realizar un cálculo de probabilidades suficientemente sólido de los

distintos escenarios posibles.

Simplemente, nadie sabe ni puede saber qué ocurrirá en 2019. Y a esa ausencia de datos

o información sobre los que construir conocimiento y acción política se unen,

complicando el análisis, los intereses de las poderosas empresas que tienen su negocio

en la intermediación bursátil y la especulación financiera y tratan de convencer a sus

clientes actuales (para que no abandonen los mercados) y potenciales (para que entren y

aprovechen las bajas cotizaciones) de que la incertidumbre y el riesgo se pueden

gestionar y representan grandes oportunidades para multiplicar sus beneficios.

En tal situación de confusión y desconocimiento, para qué entretenerse en examinar

fenómenos, la recuperación o continuidad en los próximos meses del notable retroceso

sufrido por los valores bursátiles en los últimos meses de 2018 y su potencial incidencia

sobre la economía real en 2019, tan inciertos como pueda ser el prever la evolución de

la articulación territorial de España en los próximos veinte años. No tengo una

contestación clara que justifique ese trabajo analítico, pese a ello intentaré hilvanar

algunas ideas sobre el tema, con la intención de entender algo más la frágil situación de

la economía de la eurozona en el contexto de una delicada situación de la economía

mundial. Un debate y un esfuerzo de análisis que deben realizar y promover las fuerzas

progresistas y de izquierdas para comprender mejor la nueva situación en la que van a

desarrollar sus tareas en 2019.
3
1. La desaceleración del crecimiento mundial

La ralentización del crecimiento de la economía mundial es ya evidente y todas las

previsiones realizadas por las principales instituciones de prospección económica la

señalan y prevén su continuidad en 2019 y 2020. El escenario de una nueva recesión

global o específico de la eurozona no son descartables, pero no son los más probables.

Las causas de la desaceleración del crecimiento provienen esta vez de la economía real,

sin que puedan establecerse paralelismos con la recesión del año 2000, cuya chispa fue

la explosión de la burbuja de las acciones tecnológicas, ni con la de 2008, con el

estallido de la burbuja de activos financieros, en gran parte tóxicos y opacos, vinculados
a la burbuja inmobiliaria. En la eurozona, parte del exceso de endeudamiento de los


hogares y empresas ya se ha absorbido y las dificultades para cumplir con sus

obligaciones de pago son significativamente menores que en años precedentes. Las

tareas de saneamiento del sector bancario han tenido efectos, el porcentaje de sus

créditos de dudoso cobro ha descendido, el crédito al sector privado aumenta y, en

general, salvo excepciones puntuales (algunos grandes bancos, especialmente en Italia),

el conjunto del sector y los grandes bancos sistémicos han aumentado su nivel de

solvencia. Y en cuanto a los desequilibrios de las cuentas públicas de los países que

comparten el euro, el déficit público que garantiza la solvencia presupuestaria del

conjunto de la eurozona es aproximadamente de un 3% del PIB, con un amplio margen

de subida para el déficit público real, que se sitúa actualmente en un nivel muy inferior,

de alrededor del 1%. Esa mejor situación no significa que la crisis de la eurozona se

haya superado o todos sus problemas económicos se hayan resuelto. Ni mucho menos.

Entre otras cosas, porque la mejoría macroeconómica de las cuentas públicas y

exteriores se debe en gran parte a unas políticas de austeridad y devaluación salarial que

han extendido la pobreza y la exclusión, han deteriorado el mercado laboral,

multiplicando los empleos indecentes y los salarios indignos, han generado mayores

niveles de desigualdad y han eliminado las expectativas de encontrar empleos decentes

en una parte muy importante de la juventud. Esta vez, la desaceleración del crecimiento

prevista en 2019-2020 no proviene de la gran capacidad destructiva del mundo de las

finanzas o de su naturaleza especulativa.
2. La desconexión entre el valor de las acciones y la situación de las empresas

Hay una clara desconexión entre la relativamente buena situación real de los grandes

grupos empresariales y bancarios que cotizan en bolsa y la fuerte caída del precio de las

acciones, asociada a una creciente y desestabilizadora volatilidad que alienta la

reiteración de intensos retrocesos y rápidas recuperaciones. Sin embargo, la rentabilidad

de las empresas está en niveles muy superiores a los de antes de la crisis, al igual que

los rendimientos del capital que se distribuyen entre los accionistas, a pesar del

escándalo que ese aumento produce en las opiniones públicas; las quiebras y

suspensiones de pago siguen descendiendo y están en niveles históricamente bajos; las

tasas de interés son muy reducidas y, como consecuencia, los costes financieros tienen

un efecto negativo pequeño sobre los buenos resultados de explotación de las empresas.

En definitiva, aunque los riesgos e incertidumbres de la economía mundial son muchos

y muy altos, el nerviosismo y las reacciones de los mercados financieros no se explican

por los datos que fundamentan los beneficios y la rentabilidad o la solvencia de las

empresas, sino por un aumento de la aversión al riesgo entre los inversores que cabe

considerar desproporcionado y, en gran parte, desconectado de la situación económica y

financiera de las empresas. Y por un nerviosismo creciente de los inversores ante la

falta de capacidad que muestran autoridades e instituciones políticas para afrontar los
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problemas y acordar reformas imprescindibles para superarlos o, al menos, tenerlos bajo

control.
3. La crisis del modelo de globalización neoliberal

La situación se ve agravada por la crisis que vive el modelo de globalización económica

y financiera neoliberal que se instauró como fuerza primordial de la expansión y


acumulación del capital en los años 80 del pasado siglo. Crisis que ha desestabilizado

también los espacios políticos tradicionales que han servido de sustento a esa

globalización y las grandes ideologías asociadas a esos espacios políticos. En tal

situación, una parte de los poderes económicos y las derechas está intentando rescatar

buena parte de las ideas neoliberales (las referidas a la expansión de los mercados sin

trabas reguladoras) asociándolas a una ideología neosoberanista que haga viable y

proporcione estabilidad a un nuevo modelo de globalización compatible con una parcial

recuperación de la soberanía nacional y del papel económico y regulador de los Estados.

De esos afanes y pugnas derivarán una alternativa al desorden económico y financieros

vigentes o su empeoramiento. Es en este contexto de grandes cambios e incertidumbres

mundiales donde hay que situar la emergencia de grandes monstruos políticos, esa

extrema derecha neoliberal y neosoberanista (de la que ya tenemos representación

política en España, a través de Vox, que añade al fenómeno global sus particularidades

postfranquistas), que pretenden marcar la agenda del conjunto de las viejas derechas

europeas, como ya lo ha hecho en EEUU, Brasil y otros países llamados a tener una
gran influencia sobre la alternativa al modelo de globalización neoliberal que está


agotado, no puede continuar y va a ser sustituido o reciclado en la próxima década.

En resumen, malos tiempos para el pensamiento rutinario y el juego político a corto

plazo que sigue predominando. Las fuerzas progresistas y de izquierdas necesitan más

capacidad de análisis y más cooperación en la elaboración de propuestas de cambio

viables y capaces de lograr el respaldo de una amplia mayoría social. Para lograrlo,

sería bueno que se pusieran a la tarea y dejaran a un lado los intereses particulares de las

pequeñas patrias partidistas, la autosatisfacción impostada por lo que hacen o logran, las

maniobras orgánicas para intentar afianzar el poder interno de las distintas fracciones y

los regates políticos efectistas que buscan hacerse un hueco en las noticias del día.

Luchas Campesinas

Luchas Campesinas

17 de Abril. Día Mundial de las Luchas Campesinas

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De la tierra fértil a la mesa: Erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición a partir de la Agroecología y el Consumo responsable
El Libre Comercio Global de Alimentos, en manos de un puñado de multinacionales, convierte la Agricultura en una rama de la Industria e impone –con la violencia competitiva de los más fuertes- una constante reducción de los precios en origen a agricultores y ganaderos. Las grandes corporaciones alimentarias, amparadas por las instituciones del capitalismo internacional (BM, FMI, UE, OMC, y Acuerdos multilaterales), con el consentimiento y complicidad de los estados, externalizan los costes sociales, ecológicos, ambientales, culturales, sanitarios, demográficos, territoriales y en derechos humanos asociados a la especulación alimentaria.
El actual desorden alimentario es consecuencia de una aberración fundacional: tratar la producción, circulación y consumo de alimentos como una actividad exclusivamente económica que produce y vende mercancías alimentarias competitivas y rentables, cuando, en realidad, se trata de una actividad social y económica para garantizar el derecho fundamental a una alimentación saludable, suficiente y sostenible.
Desde el enfoque del libre mercado, la modernización de la producción agraria emplea masivamente fertilizantes, pesticidas y otros productos químicos de síntesis, organismos genéticamente modificados (OGMs), antibióticos y cualquier sustancia o procedimiento –por peligroso que sea- lo que aumente la productividad de la tierra, las semillas y los animales.
Esta modernización productivista depredadora y biocida, consume más energía de la que produce y trabaja en contra de los procesos y tiempos naturales de fermentación, fertilidad y maduración. Impide cerrar el ciclo de energía y nutrientes para el suelo procedentes de los residuos de alimentos, cultivos y ganado. Y se presenta como garante del progreso, la lucha contra el hambre y el pacífico desarrollo de las naciones a través del libre comercio. Sin embargo, es una maquinaria de calentamiento global, destrucción de la biodiversidad, la fertilidad de la tierra y su capacidad para enfrentar las plagas y el cambio climático que proliferan con la producción a gran escala y la distribución mundial. Cuanto más avanza crea más hambre, obesidad, enfermedades alimentarias, provoca despoblación del campo, migraciones forzosas, megalópolis inviables, pobreza y exclusión.
La producción campesina que aún no ha sucumbido a la lógica de la industrialización y la mercantilización es intensiva en mano de obra, detiene el despoblamiento rural y la emigración a las ciudades, cultiva a favor de la naturaleza, proporciona alimentos para la población cercana, parte de los conocimientos agroganaderos tradicionales (rotación, variedades locales, recolección en punto óptimo de maduración, cultivos de temporada, tecnologías respetuosas con los procesos y tiempos biológicos y devuelve los residuos orgánicos al suelo) contribuyendo a la fertilidad de la tierra, el ahorro de agua, la reducción de la huella de carbono y la resiliencia frente al cambio climático. La distribución agroecológica y el consumo responsable se basa en la cercanía, el menor número de intermediarios posibles, el fomento de cultura nutricional y pequeña industria transformadora que optimice el aprovechamiento de los cultivos de temporada y el comercio justo para productor@s y consumidor@s.
La Agroecología revaloriza la cultura y valores campesinos incorporando conocimientos agronómicos, diálogo y cooperación entre los distintos eslabones de la cadena alimentaria para afrontar y revertir los daños de una alimentación industrializada, mercantilizada y globalizada.
En el libre comercio de alimentos, cada eslabón sufre –pero también reproduce- la lógica depredadora y autodestructiva del libre comercio global de alimentos. Para la Agroecología y el Consumo Responsable, la producción debe tener en cuenta las necesidades de la distribución y el consumo, y estos últimos, las necesidades de la producción. La Producción Agroecológica no puede prosperar sin la transformación del consumismo individualista en consumo responsable y sin una distribución propia frente a la gran distribución que impone su ley a productor@s y consumidor@s.
La Agroecología es el principal instrumento para luchar contra el hambre, garantizar que nuestros sistemas alimentarios sean sostenibles y nutritivos y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El Día de las luchas campesinas, 17 de abril, es también el día de las luchas de l@s consumidor@s responsables y de las mujeres que –luchando por su igualdad- protagonizan la defensa de la salud, de los cuidados y de la tierra, protegiendo las semillas, el agua y los bosques de su privatización por parte de las multinacionales.
Campesin@s, consumidor@s y mujeres cooperamos para impulsar cultura alimentaria, crecer en salud, cerrar la brecha entre el campo y la ciudad, crear redes de comercialización desde la responsabilidad compartida y la cooperación de todos los actores (productor@s, transportistas, logistas, distribuidores, cociner@s, nutricionistas, educador@s, familias y, sobre todo, la escuela). Desde la semilla y la tierra fértil a la mesa (familiar, escolar, colectiva o institucional), necesitamos construir nuevos circuitos basados en economía social, respeto al bien común, ecofeminismo, justicia, igualdad, seguridad y soberanía alimentarias para las personas y los pueblos.
Comunicado del Consejo Rector de La Garbancita Ecológica

Romancero de Durruti - Chicho Sánchez Ferlosio


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https://youtu.be/C7cN0qV60zc


Romancero de Durruti - Chicho Sánchez Ferlosio
 

EL CINISMO DE LA "SOLIDARIDAD"


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En Haití ya no hay comida ni agua, nadie organiza conciertos ni envía “ayuda humanitaria”.
por elcaminantehn · febrero 25, 2019
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La situación en Haití, la nación más pobre de América, está llegando a un punto crítico. El Gobierno está reprimiendo con fuerza las protestas contra la corrupción y la falta de recursos básicos como la comida o el agua, llegando a producirse un gran número de muertos a manos de las fuerzas del orden.
Mientras tanto, ningún país está prestando atención a lo que está pasando, mientras que todos los días los telediarios de España y el mundo comienzan con noticias de Venezuela, un país que objetivamente está mil veces mejor que Haití, pero que también tiene miles de recursos naturales golosos para Estados Unidos, que sin embargo la nación caribeña no tiene.
La situación es tan grave que las ONGs internacionales que trabajan sobre el terreno no tienen forma de ayudar de forma eficaz a la población, especialmente a los niños que son los más vulnerables. Tanto es así que más de 50 mil menores haitianos de entre 2 y 12 años, muchos de ellos huérfanos, abandonarán el país en las próximas horas y serán acogidos en el país vecino, República Dominicana.
Mientras tanto, el gobierno haitiano encabezado por Moise Jovenel, se desmorona y resulta incapaz de afrentar las protestas que llevan un gran número de muertos y heridos en lo que va este mes de febrero. Al mismo tiempo que las grandes de naciones no han querido intervenir en la crisis, por eso es la única opción que les queda las instituciones de ayuda, buscar el apoyo de la República Dominicana
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